proceso & producto: escuchar por su propio bien

“La historia oral” es una manera de describir lo que hacemos, pero no nos vemos a nosotros mismos como si estuviéramos “recaudando” o “recolectando” historias orales, como si las historias fueran cosas u objetos por los que vamos y “obtenemos.”

Nosotros escuchamos.

Animamos a la gente a hablar con sus propias verdades.

Animamos a las comunidades a practicar la escucha.

¿Qué puede hacer por nosotros el proceso de contar historias?

proceso & producto: escuchar por su propio bien Tales eventos nos recuerdan que no tenemos el control de nuestras propias vidas. Muchas veces, los procesos legales que siguen a un acto de violencia, refuerzan los sentimientos de impotencia de las personas. Tal desempoderamiento esencial, combinado con el duelo, puede dar lugar en algunas personas (y en algunas circunstancias) a sentimientos de desesperación.

El acto de decir una historia puede ser una pequeña reclamación de control en la vida de una persona. Aunque tenemos un control limitado sobre lo que sucede, podemos llegar a demandar más control en la manera en cómo respondemos a los eventos y en los sentidos que les damos a estos eventos. Reflexionar sobre los eventos traumáticos, contar historias o configurar narrativas nos puede ayudar a descubrir o redescubrir el sentido de nuestras propias vidas.

Las historias no son mágicas. Ellas no pueden “arreglar” nada, no pueden deshacer perdidas irreparables y no pueden devolver a alguien se ha muerto. Las historias pueden, algunas veces y para algunas personas, contribuir a pasar por el proceso de dolor con miras al futuro. El recoger las piezas de una vida destrozada por la violencia y organizar los pedacitos para un nuevo mosaico, puede ayudar a la persona a reconstituirse a ella o a él mismo. La persona nunca volverá a ser la misma, pero puede continuar con su vida. El evento traumático –un asesinato, una ejecución por pena de muerte—no tiene porque ser el final de la historia para aquellos que se quedaron.

Si bien, el contar historias y esperar que alguien escuche con atención puede proveer algo de alivio y la sensación de control, estas entrevistas no son consejería ni terapia. Los entrevistadores del Proyecto de Texas Después de la Violencia no son consejeros, trabajadores sociales, terapeutas, psiquiatras, psicólogos, profesionales de la salud mental ni proveedores de servicios médicos.

¿Cómo hablamos sobre el crimen violento y sobre la pena de muerte en Tejas?

Algunas veces debatimos. Argumentamos o damos discursos para defender un punto de vista u otro. Elaboramos “buenos puntos” y las personas que ya estaban dispuestas a acordar con nuestras ideas nos aplauden.

Algunas veces, explicamos nuestras razones morales, religiosas o ideológicas por las que se debe apoyar o castigar –incluyendo la pena de muerte. Nuestras creencias pueden estar fuertemente arraigadas en nosotros, sea lo que sea en lo que están basadas, son importantes para nosotros, pero rara vez llegan a hacer mover de su lugar a alguien que no comparte estas creencias o asunciones.

Algunas veces permanecemos en silencio, sin saber qué es lo que alguien más está sintiendo o sin saber si estamos en desacuerdo con uno o con otro, y sin querer entrar una discusión.

Transitar del debate a la comprensión.

Cuando hablamos desde nuestra propia experiencia, proveemos nueva información. Nadie más ha estado en nuestros zapatos. Cuando una persona comparte su experiencia da un regalo: una nueva perspectiva, un lente diferente para mirar el mundo.

Al hablar desde nuestra propia experiencia y escuchar con atención las experiencias personales de otros, cambia la naturaleza del intercambio entre las personas, yendo de el argumento a la exploración. Al escribir sobre la construcción de alianzas Ricky Sherover-Marcuse (1938-1988) recomendó que cada persona asumiera que ella (o él) es la experta en su propia experiencia, y que ella cuenta con información que otras personas necesitan escuchar. En una efectiva construcción de alianzas, cada persona habla por su propia experiencia sin comparar su sufrimiento o trauma con el de las otras (“Working Assumptions and Guidelines for Alliance-Building” –Supuestos de trabajo y directrices para la formación de alianzas-). Las conversaciones en las que las personas hablan desde su propia experiencia son más efectivas y constructivas que aquellas en las que la gente hace afirmaciones o, peor, hace generalizaciones sobre otros.

Rabbi Julie Saxe-Taller escribió un atinado artículo, “Three Strategies for ‘Successful Conversations’ about Israel,” (Tres estrategias para que una conversación sobre Israel tenga éxito) que es útil para personas que están tratando de entablar conversaciones efectivas sobre cualquier cosa. La autora recomienda que primero las personas escuchen, compartan información sin tratar de convencer a nadie sobre un particular plan de acción y que se enfoquen en las experiencias personales. Si seguimos esta recomendación, seguramente que nos encontraremos participando en un dialogo más efectivo y constructivo sobre temas dolorosos –tales como crímenes violentos y nuestra respuesta a ellos.

Si queremos llegar a entender los efectos de la violencia en Tejas, tendremos que preguntarnos “¿Cómo escuchamos? ¿Cómo podemos llegar a hacer que otra persona rompa el silencio?” Adrienne Rich. On Lies, Secrets, and Silence: Selected Prose, 1966-1978 (Sobre mentiras, secretos y silencios: Prosa selecta, 1966-1978).

Más allá de “tomar partido”

Algunas veces escuchamos referencias a “el lado de la victima” y “el lado del ofensor,” o llegamos a escuchar que miembros de la familia de cada uno de las categorías antes mencionadas son descritas como lados opuestos. Esta división no es particularmente útil. La violencia puede causar un trauma, no solamente a las victimas y a los miembros de la familia, sino que también puede causar trauma a cualquier persona que la experimente como testigo, encargado de emergencias o investigador. Cualquiera que pierde a un ser querido, ya sea por un crimen o por una ejecución de pena de muerte, sufre. El sufrimiento no es cuantificable o comparable.

Ampliar las posibilidades de la verdad entre nosotros

A continuación parafraseamos a Adrienne Rich:

Cuando alguien nos dice una pieza de la verdad que nos ha sido ocultada, y que necesitamos para poder ver más claramente nuestras vidas, esa verdad puede ser que nos traiga un dolor profundo, pero también puede inundarnos con una fría y fuerte marejada de alivio…

No se trata de que al tener relaciones honorables con los demás, tengamos que comprender todo o que vamos a decirnos todo unos a otros de una vez y para siempre, o que vamos a saber, de antemano, todo lo que necesitamos decirnos entre nosotros.

Lo esto quiere decir es que la mayoría de las veces estamos impacientes, anhelando la posibilidad de decirnos nuestra verdad unos a otros. Que la posibilidad de esto puede parecer alarmante pero no destructiva… Que nos sentimos lo suficientemente fuertes para escucharnos decir palabras tentativas y al tanteo. Que todos sabemos que todo el tiempo estamos tratando de ampliar las posibilidades de la verdad de nosotros y entre nosotros.

La posibilidad de la vida entre nosotros.

-Adaptado de Adrienne Rich, “Women and Honor: Some Notes of Lying” (Mujeres y honor: Algunas notas sobre las mentiras) -1975-

Nuestro trabajo tiene lugar en un espacio delicado, coyuntural, cargado de erudición e intimo, incluso sagrado del que somos testigos. Por un lado, simplemente escuchamos con compasión, pero, por otro lado, también documentamos tragedias, violaciones a los derechos humanos y sus efectos. Es complicado.

Traducción del inglés al español por Claudia Carretta-Beltrán, 18 mayo 2011

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